Choquequirao se encuentra a más de 3.080 m de altitud, en lo alto de una meseta sobre el río Apurímac que mira al monte Salcantay. Llegar a este complejo arqueológico es toda una aventura que requiere una buena forma física y el equipo adecuado. La diversidad de climas a lo largo de la caminata y lo accidentado del terreno hacen que sea una experiencia agotadora, aunque gratificante. Rodeado de un fascinante paisaje creado por la cordillera de Vilcabamba, tiene todo para ofrecer al caminante.
Como Choquequirao recibe pocos visitantes, los viajeros pueden experimentar la sensación de visitar un lugar remoto y enigmático donde el tiempo parece haberse detenido.
La «Ciudad Perdida» de Choquequirao («Cuna de Oro») fue descubierta en el siglo XVIII por un explorador francés; fascinó a los exploradores del siglo XIX y también fue visitada por Hiram Bingham antes de su descubrimiento de Machu Picchu. Grandiosa y misteriosa, esta ciudad abandonada guarda muchos paralelismos con Machu Picchu y existen diversas teorías sobre su función.
Sin embargo, hace relativamente poco tiempo que la COPESCO (organismo oficial responsable del turismo en Perú) ha limpiado parcialmente el yacimiento, ya que aún quedan muchos restos por descubrir. Bajar a las profundidades del cañón del Apurímac y luego subir al yacimiento entre las nubes es una experiencia difícil pero asombrosa.
Por la mañana, lo recogeremos de su hotel alrededor de las 05:30 a.m. y viajaremos en bus por aproximadamente 4 horas, hasta el pequeño pueblo de Cachora donde nos encontraremos con nuestro jinete y mulas. Comenzaremos nuestra caminata a lo largo del borde del cañón del Apurimac y seguiremos el sendero, disfrutando de los paisajes dramáticos y una variedad de vida vegetal y animal hasta llegar a nuestro campamento Chiquiska o «La Playa Rosa Linda» (1.650 msnm/5413ft).
Nos levantaremos temprano, desayunaremos y comenzaremos nuestra caminata cruzando el río Apurimac para luego descender hasta el punto más bajo del sendero. A continuación, tendremos un ascenso empinado a través de un espeso bosque nublado hacia el sitio Inca de Choquequirao. Almorzaremos y luego tendremos tiempo para relajarnos y disfrutar de la zona arqueológica, las plantas, los animales (con suerte cóndores), y las vistas de los cañones y nevados cercanos.
Esta experiencia de trekking tiene una distancia de 60 kilómetros, durante 4 días, se desarrolla en uno de los cañones más profundos del mundo, el formado por el río Apurímac, entre los 1,500 y 3,100 metros sobre el nivel del mar, a través de estrechos y zigzagueantes senderos, frente a majestuosos nevados y aterradores precipicios, con maravillosos paisajes y vegetación que va desde el ichu de la puna hasta helechos tropicales, pero que solo se puede realizar si se cuenta con la asesoría de un guía especializado.
Choquequirao «Cuna de Oro» por su traducción al castellano es un complejo arqueológico recientemente descubierto donde se encontraron una serie de impresionantes y únicos restos incas, andenerías, adoratorios y otros, ubicado en medio de la selva y bordeado por el cañón del río Apurímac Es una alternativa de caminata que permite descubrir amplios escenarios naturales. La caminata se inicia en el poblado de Cachora y culmina allí.
Choquequirao Aunque sólo se ha rescatado el 30% de las 1.810 hectáreas del complejo, es posible suponer que Choquequirao fue más que una fortaleza, fue un sitio religioso. Por su ubicación, es probable que fuera el centro religioso más importante y que estuviera ocupado por sacerdotes y consagrados a las divinidades. Se han encontrado pinturas y cementerios que confirmarían esta teoría. Choquequirao está organizado en nueve zonas construidas como pequeños poblados alrededor de una gran plaza donde confluyen todos los caminos de cada zona. Se ha podido ubicar la plaza superior (Hanan), los depósitos (Qolqa), la plaza principal (Huaqaypata), la plaza inferior (Hurin), el sistema de andenes de cultivo adyacentes a la plaza principal (Chaqra Anden), la plataforma ceremonial (Ushno) y la vivienda de los sacerdotes al pie del cerro. Por ello, se presume que Choquequirao fue un gran centro político y económico, que sirvió de enclave comercial y cultural entre la costa, sierra y selva.
Choquequirao tiene varios edificios de dos pisos con nichos en su interior. Además de algunas puertas y hornacinas hechas con jambas de adobe y canales de riego. El material que se utilizó son piedras canteadas con argamasa de barro. En estas piedras hay 22 grabados con figuras conocidas como «Llamas del Sol» dispuestas en 15 andenes en direccion al nevado Qory Hauyrachina, Choquequirao tiene un gran sistema de andenes, caracteristico de los pueblos incas, que ayudaba en el aprovechamiento agricola de las laderas de los cerros, y que actualmente, a los ojos de los visitantes, parecen llanos alfombrados por la vegetacion de la zona. Según el historiador Luis Guillermo Lumbreras, Choquequirao da la impresión de haber sido un centro urbano en crecimiento, parte de un proyecto mucho mayor que quedó inconcluso.